Esta vez nos fuimos a un bodegón con mucha onda, en el barrio de Villa Crespo se encuentra De Olivas Ilustres, un lugar que siempre esta lleno, hay que reservar con tiempo porque sino no se consigue mesa. ¿Pero que tiene de especial?
Desde afuera puede parecer una parrilla, pero cuando entra, puede que la ambientación del lugar se da a partir de mesas antiguas, triciclos, juegos de mesa que cuelgan, fichas y placas de publicidades clásicas como las de Geniol y otras que nos hacen sentir como en lo de nuestros abuelos. Seguramente nos atienda alguien con tonada extranjera, ya que hay multiplicidad cultural a la hora de atender. Lo recomendado en este caso es la degustación en pasos, es una mezcla entre los gustos clásicos pero con un pequeña vuelta de tuerca, y abundante como para compartir.
Para empezar te dan un shot de sopa de calabaza fría con cilantro y maracuyá con una papas al ali oli con almendras, unos grisines caseros para mojar en salsa de cebolla, y papas al horno con pimentón, todo esto es sólo el primer paso, son porciones pequeñas que vienen servidas en un azulejo.
El paso dos consta de un flan de choclo con aramelo, lengua en tinta negra, mollejas con chimichurri y unas aceitunas maceradas y rebozadas.
El paso tres es un chorizo, morcilla y semillas de sésamo, además uno riquisimos niños envueltos con curry y cardamomo.
El último paso son unos langostinos con queso de jengibre y lino, acompañados por unos calamares al ajillo y una bondiola muy pero muy suave con lima limón.
El último paso son unos langostinos con queso de jengibre y lino, acompañados por unos calamares al ajillo y una bondiola muy pero muy suave con lima limón.

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