Siempre sentimos intriga por la comida extranjera, sus especias, las formas en que cocinan y el orden en que se ponen los ingredientes. Desde que estalló la globalización, desde que uno puede viajar a través de internet y no necesita de las recetas de la abuela para cocinar, la comida se ha vuelto cada vez mas compleja y mas simple a la vez. Uno puede aprender a hacer un típico plato hindú o unos macaroons sólo con ver un video en you tube, entonces como hacen los chefs para seguir sorprendiendonos, además de ofrecer calidad y buen servicio. En esta oportunidad nos detuvimos a observar la cocina fusión en Buenos Aires, todo un desafío ya que no sólo deben aprender la cocina de ambas culturas sino encontrar la forma de combinarlas y crear algo que sorprenda el paladar de los comensales.
La barra mantiene el nivel del restó y tiene una carta variada, los clásicos: whisky, ron, gin y cerveza y los especiales tragos frutales, sake y hasta pisco en todas su variedades, que es la bebida tradicional del Perú. Los productos que utilizan son frescos y de primera calidad, con sólo leer el menú uno puede ver: algas marinadas, pepinillo japonés, mango, centolla, philadephia, camotes glaseados, leche de coco, maracuyá; esto se ve reflejado en el precio final, pero la experiencia bien vale la pena.
El segundo restaurante que queremos recomendarles hoy es Tô , ubicado en el Barrio de Palermo, expertos en cocina frapanese. La novedad además de ser la comida-fusión es que posee una cinta que recorre la cocina de los sushi-man y los comensales pueden sentarse alrededor y elegir pequeños platos con 4 piezas distintas de sushi, los cuales están diferenciados con distintos colores según el precio. Además hay mesas donde se puede pedir a la carta. Lo mejor de este lugar es sin duda el sushi, pero el rack de cordero braseado en reducción de pinot noir es impecable, además hay ceviche mixto de langostinos, Tataki de merluza negra sobre tinta de calamar, atún rojo y para los mas demandantes carne Kobe
La barra de tragos es sorprendente no sólo por la calidad del alcohol que ofrecen sino por la variedad de marcas, además de usar sólo frutas frescas; para las mujeres el recomendado es el porteño fizz (vodka, maracuyá, ginger ale, menta y Jaggermeister ); para los hombres que quieren innovar, variedad de cervezas: Asahi de Japón y Paulaner de Alemania son buenas opciones. Para terminar la noche hay una opción degustación de postres en donde uno puede disfrutar una creme brûlée, un tiramisú, mousse de jazmín, y una cheese-cake todo en miniatura. El lugar es sólo para paladares exigentes que sólo quieren lo mejor, y no les molesta pagarlo. por: Barbara Pizarro
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